domingo, 27 de enero de 2013

You Can Never Hold Back Spring



Even though you've lost your way
The world keeps dreaming of spring...


Tom Waits


Tenía la intención de publicar un post de año nuevo, pero con tanto trabajo y pendientes, no me fue posible escribir nada para éste, mi blog querido y fiel.

Casi termina el primer mes de 2013. En honor a la verdad, han sido días complicados, sin mucho tiempo para mí, para pensar y replantearme cosas. Sin embargo, a pesar de las vicisitudes, de las enfermedades, de los horarios apretados, de los miles de párrafos leídos, me siento mejor que en otros inicios de año. 

El primero de enero de 2013, a las 0:00 horas, comí uvas, pero no pedí ningún deseo. Bueno, no para mí. Oré por salud y bienestar para todas las personas a las que amo, para mis amigos, e incuso para todos aquellos a los que no les caigo muy bien (no me gusta llamarles enemigos, porque en realidad no lo son). Me di cuenta de que lo que sucede en mi vida no depende de una fruta, es algo que debo construir a diario, algo en lo que debo trabajar y por lo cual debo esforzarme a perpetuidad.

La vida transcurre y no se detiene por nada ni por nadie.  No puedes frenar a la primavera, dice Tom Waits. Sucede porque así tiene que ser. Y aunque se trata de algo inevitable, se puede vivir bien o se puede vivir mal, depende de lo que uno elija. Yo elegí el lado bueno.


You Can Never Hold Back Spring - Tom Waits

Siempre he sido muy seca en mi trato y la mayoría de la gente piensa que sufro de encabronamiento permanente, aunque no sea así. Como he comentado en otros posts, soy seria y callada, y si llego a poner una mala cara, no es porque odie a alguien o tenga un conflicto con una persona, al contrario, me encuentro peleando contra mí misma porque es mucho más entretenido, productivo y recreativo que luchar contra un mundo que no me debe nada. Por primera vez en mucho tiempo, pienso antes de hacer y decir las cosas, aunque de repente meto la pata, como mi gran amigo A. podrá constatar. No tengo la mente en blanco, pero al menos no está cargada de cosas que me impiden progresar en diversas formas. Estoy muy lejos de ser "buena" o un "ejemplo a seguir", pero sin duda me siento mejor, sonrío mucho más y me preocupo mucho menos. Mi carga se ha aligerado.

El mundo siempre espera por las primaveras, sin importar cuál sea su tipo: lluviosa, cálida, floral, e incluso maldita, como dice la canción. No tengo idea de cómo vaya a ser la mía, y en realidad no importa, me siento bien y ese hecho lo transforma todo. La Tierra se renovará, sonreirá, y yo lo haré con ella.

Lau dixit.

domingo, 23 de diciembre de 2012

I'm Outta Time


Cos if I have to go
In my heart you'll grow

And that's where you belong...


Liam Gallagher


Nunca he sido fanática de los festejos navideños; de hecho, me autonombro grinch. Y no es que en realidad lo sea, simplemente estas fechas casi siempre han coincidido con eventos tristes que prefiero no recordar, de ahí esa especie de rechazo que experimento.

A pesar de lo anterior, año con año preparo algún detalle para las personas que me rodean, siento que es una manera de retribuir todo lo que recibí durante doce meses. A veces me preguntan si me dieron algo a cambio. Lo que se hace de corazón no necesita recompensa. No me interesa recibir nada, aunque, claro, si alguien me da un obsequio, lo agradezco enormemente. 

Hace una semana vi El Hobbit y escuché una frase que iba más o menos así: "No sólo un gran poder puede detener el mal. También pueden hacerlo las pequeñas cosas , los pequeños actos de amabilidad y amor." Yo no puedo determinar si una persona merece un obsequio o no, ni puedo influir en su actitud. Si le doy un regalo y se conmueve es algo bueno; si no lo hace, también es positivo, pues existe una oportunidad de elegir mi actitud ante el hecho. No tengo por qué decir si alguien es de tal o cual manera, cada quien debe juzgarse a sí mismo. Como dijeron en una de mis películas preferidas: "tú eres lo que amas, no lo que te ama a ti". Yo elegí ser amable incluso con quienes no lo son conmigo. No me cuesta nada, y al contrario, me deja mucho.




I'm Outta Time - Oasis


¿Por qué I'm Outta Time? No es que sienta que estoy fuera de lugar o que se me ha acabado el tiempo, más bien es que vivo a mi ritmo. A mi alrededor las personas se enojan, pelean, se distancian, se llenan de rencor. Yo no quiero eso, por lo tanto, elijo lo que considero que puede dejarme algo bueno. No soy afecta a la Navidad, pero sí aprecio el hecho de sentarme a la mesa con mi familia, el hecho de permanecer juntos no sólo en los eventos afortunados, sino también en las calamidades, e intento trasladarlo al resto del año. Sin importar las creencias religiosas o la ausencia de ellas, pienso que un nacimiento tiene gran significado, porque representa una renovación, un cambio que necesariamente debe encaminarse al bienestar, a la conciencia, al sentido de humanidad. 

Todo termina para que algo nuevo comience, y qué mejor que suceda mientras se festeja a la vida. Para mí Jesús no fue un mesías, ni alguien que multiplicó los alimentos o curó a los enfermos; al menos no de la manera en que nos lo han inculcado. Para mí, Cristo es un ejemplo de los pequeños actos que transforman todo, de la simpleza que reside en todas las cosas y que suscita grandes cambios, y por ello es que celebro su nacimiento, porque me recuerda que somos humanos, y que siempre tendremos esa capacidad de entregar lo mejor de nosotros, de encontrar la medida del amor, que es simplemente amar sin medida.

Feliz Navidad a todos. Se les quiere bien.

Lau dixit.


lunes, 5 de noviembre de 2012

Tempus fugit



Un conocido de Twitter hizo su propia versión del cuento de García Márquez, "La luz es como el agua", pero cambió la luz por el tiempo. A pesar del cómico resultado de su experimento, la narración es muy lógica, muy cierta. Tempus fugit. El tiempo se va, igual que el agua. No te puedes bañar dos veces en el mismo río, decía Heráclito. Del mismo modo, no puedes regresar a ciertos momentos o etapas de tu vida, porque el tiempo, como el agua, corre y se va.

El tiempo nunca alcanza. Siempre queremos alargar instantes, existencias... Nunca se dispone de él con suficiencia. Añoramos. Imaginamos. Recordamos. Nos hacemos preguntas. En ocasiones, quisiéramos que volviera. No se puede. Por más relatos e inventos que logre el ser humano, no podemos volver atrás. No hay un fantasma de las vivencias pasadas que te muestre lo que fue para que enmiendes lo que es.

De un año a la fecha, mi vida ha tenido altibajos en todos los aspectos. He perdido algunas cosas y he ganado otras. En dos ocasiones, los médicos me han mandado a hacer análisis. No puedo decir que no me ha dado miedo, porque mentiría. Tampoco puedo decir que siempre me siento bien porque, por tratar de hacerme la valiente, lo único que conseguiría es ser soberbia. Sin embargo, el hecho de que mi salud no sea óptima, me hace consciente de algo importantísimo: no soy eterna. El tiempo, el pinche tiempo, compite contra nosotros constantemente.

No pretendo vivir a lo loco y tratar de hacer miles de cosas antes de morir. No me interesa. Quiero consumir mi vida en aportar algo valioso al mundo, en hacer felices a las personas que amo, en dar, dar y dar hasta que duela. Quiero consumir mi vida en las mejores cosas de este mundo. En ser una mejor persona. En fluir como el agua, como el tiempo. Avanzar. Dejar una huella. Provocar un cambio, sin importar si es mínimo, en la existencia de la gente que me encuentre en el camino. Quiero ser yo. Quiero ser feliz en la simpleza. Quiero alcanzar la eternidad a través de las cosas más sencillas, que a su vez son las más duraderas. Quiero transitar este mundo, respirarlo, saborearlo, llenarme de él... llenarlo de mí...


Time - Alan Parsons Project

Lau dixit.


domingo, 30 de septiembre de 2012

If



Alguien tuiteó el link con el video de la canción de Pink Floyd que le da título a este post. No es que no me gustara, pero por mucho tiempo no presté atención a lo bonita que es y lo bonito de todo lo que dice. "Si fuera un tren, llegaría tarde. Si fuera un cisne, me habría ido."

Últimamente he pensado en cómo ha sido mi vida de un tiempo a la fecha. Me di cuenta de que estaba dormida y desperté. De lo vacías que están algunas personas. De lo llenas que están otras. Hice elecciones que me llevaron a la conclusión de que me siento más libre. Puedo elegir lo que voy a comer. La película que veré. La música que escucharé. Lo que haré los fines de semana. Y, aunque pudiera parecer soberbia, no me causa conflicto hacerlo sola. Pasé mucho tiempo de mi vida complaciendo a otros. Rigiendo mi vida con base en lo que pensaban otros. Y sin embargo, pareciera que no puedo deshacerme del todo de la otredad. Que siempre habrá algo que, en mayor o menor medida, pondrá un yugo a mi libertad.

No quiero permanecer impasible. No quiero cuidarme las espaldas. No quiero seguir fingiendo que no sucede nada. Que no haré nada. Hace algún tiempo dije que merezco lo mejor. Lo sostengo. No seguiré permitiendo que otros me hagan creer que no valgo la pena. Que mi opinión no cuenta. No me vengaré de nadie, porque mi tiempo es muy valioso como para perderlo en esas cosas. Es el propio universo el que da las lecciones, nosotros observamos y decidimos aprender de ellas o ignorarlas.

No voy a eliminar la cláusula condicional "si" de mi vida, sólo le daré la vuelta para que adquiera otras funciones. No serán "síes" de añoranza, todo lo contrario, serán "síes" de oportunidad, de libertad. Ya no seré un tren que llega tarde. Tampoco seré el cisne que se ha ido. "And if I go insane, will you still let me join in the game?" Claro que sí. Seré aceptada porque es mi juego. Porque yo soy el juego. Porque soy mis propias reglas. Porque mi locura es lo que me aporta lucidez. Sin otredad. Sin resultados favorables para quienes son ajenos. Sin miedo. Sin ninguna atadura a mi libertad...


If - Pink Floyd

Lau dixit.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Damn you technology!


Nunca he sido muy afecta a la tecnología. De niña jamás tuve un Atari, ni un Fabuloso Fred, ni alguno de esos símbolos de estatus infantil de los años ochenta. Mucho menos una computadora. De adolescente sólo tuve un walkman. De adulta, tuve mi primer teléfono celular hasta que A. me lo regaló, más o menos a los 21 años. Y tardé en aprender a usarlo.

No estoy en contra de la tecnología, al contrario, la celebro. Es de agradecer que la información sea tan inmediata, tan accesible; jamás imaginé que con unos cuantos teclazos podría acceder a prácticamente todo el conocimiento del mundo, pero tampoco imaginé que se perderían tantas cosas al extenderse el uso de esa herramienta tan valiosa llamada internet.

Al igual que muchas actividades, la interacción social también se ha limitado al ámbito electrónico. Si antes nos poníamos de acuerdo con las personas para salir y convivir en un sitio fuera del hogar, ahora chateamos con ellas mediante algún programa de mensajería instantánea, o le hacemos saber que nos agradan sus fotos o sus pensamientos mediante los famosos likes de Facebook. O compartimos con nuestros seguidores algo que escribió en Twitter. Y cuando se da un encuentro en vivo, como ir por una cerveza o un café, en ocasiones todo se limita a beber sorbos, mirar los smartphones, intercambiar unas palabras, seguir mirando los smartphones, beber más sorbos, articular alguna frase, mirar de nueva cuenta los smartphones y retirarse del lugar.

Al igual que las amistades, las relaciones amorosas se empapan de la tecnología. En la actualidad, una pareja de novios se sigue en Facebook, Twitter, Tumblr, Messenger, Gtalk, WhatsApp, Windows Live Spaces (o como quiera que se llame ahora), Instagram, WordPress, Flickr y una larga lista de etcéteras. Interactúan en todas esas redes. Interactúan en la vida real. La novia le reclama al novio porque una chica le dio like a sus estados. El novio le reclama a la novia porque un alguien del sexo masculino comentó que se veía guapa en una foto. La desconfianza hace su aparición. Pelean. Se reconcilian. Otra vez alguien le da like a un estado o escribe un comentario incómodo en alguna foto. Pelean (esta vez con más insultos). Se reconcilian (como que no queriendo la cosa). Empiezan a ampliar su círculo de "amigos" en las redes sociales. De pronto, aparecen con otras personas en las fotos. Pelean (pero porque es una regla cardinal de las parejas, no porque les interese). Terminan. Se bloquean/eliminan/matan en todos las redes en las que interactuaban en un inicio. Y así es como llega el ocaso de otra historia de amor.

Me parece tristísimo que alguien no se acuerde de que existo si no publico nada en Facebook, o que ni siquiera le importe si cumplí años, con todo y que tenemos contacto en esa red. Y es aun más triste que sea un tradición pasar horas viendo el celular en reuniones cuyo propósito, nos guste o no, es convivir con las personas (yo soy una antisocial y puedo hacerlo, pero ustedes no deben, amiguitos). No voy a negar que he encontrado gente maravillosa en Twitter (Facebook no, me parece una porquería y ayuda a destruir más relaciones de las que fomenta), sin embargo, me gustaría que eso sucediera más seguido en la vida cotidiana, el mundo real, que le llaman.

Hace un año, tuve una relación con alguien que conocí en Twitter. Esta persona tuiteaba todo el tiempo que amaba a tal o cual persona, y después me explicaba que sólo era un juego, para que yo no me enojara ni le hiciera un escándalo. Sin embargo, tenía una amiga a la que le expresaba su "cariño" de manera distinta, no con el tono burlón de siempre. La gota que derramó el vaso fue un tuit en el que el susodicho la felicitaba por su cumpleaños y le agradecía por haberle enseñado lo que es el verdadero amor. Me sentí como una tonta y le reclamé por WhatsApp, pero no contestó, lo cual me hizo sentir aun más tonta. Lo odié por una semana. Lo odié hasta que me di cuenta de que no valía la pena, pues todo terminó como empezó. Él nunca mostró sinceridad o un interés genuino por mi persona, así que lo mejor que pudo pasarme fue que saliera de mi vida tan rápido como llegó a ella. Pero el meollo del asunto es que no merecemos enterarnos de cosas así en internet, porque sólo nos facilita ser cobardes y nos evita dar la cara en prácticamente cualquier situación.

Es inevitable formar parte de las redes sociales. El mundo avanza, y nosotros tenemos que hacerlo a la par. Lo que no debemos hacer es suplir el contacto humano con la interacción electrónica. A pesar de lo malo que es el transporte público de la Ciudad de México, considero bello (incluso podría decir que poético, aunque me linchen) estar con otras personas, compartir el asiento con alguien que respira y piensa y siente igual que uno. Yo no quiero ser sólo una cifra. No quiero que me cuenten como una entre 900 millones de usuarios de Facebook. Tampoco quiero ser una entre 500 millones de personas que utilizan Twitter. Quiero ser yo, Lau (o Miauris), un ser humano que gusta de la música, el cine y los gatitos, y que le da salchichas a los perritos que buscan comida afuera del supermercado. No voy a negar que esta era electrónica es divertida, pero mi vida no gira alrededor de internet. A veces me basta caminar por alguna calle, mirar al horizonte y llenarme del paisaje. A veces, me basta con jugar con mis gatos, charlar con mi hermana o reír con las ocurrencias de mis amigos. A veces, me basta con escuchar una canción, cerrar los ojos y ya no encontrar el camino de regreso...

Y no estimo hermosura que, vencida,
es despojo civil de las edades,
ni riqueza me agrada fementida,
  teniendo por mejor, en mis verdades,
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.

Sor Juana Inés de la Cruz

La tecnología es parte de la vida, del desarrollo. Es válido consumirla, siempre y cuando ésta no nos consuma a nosotros...


Technologic - Daft Punk

Lau dixit.

P.S. ¡Mierda!, no borré a mi ex en Windows Live.

lunes, 13 de agosto de 2012

Fin de ciclo

Hoy fue mi cumpleaños. Justo hoy, que terminaron los Juegos Olímpicos. Por mucho tiempo he renegado de esta fiesta deportiva, para ser exactos, desde que Bernardo Segura fue descalificado de la manera más humillante en la caminata de 20 km de Sidney 2000, ya cuando había ganado la medalla de oro; pero, a pesar de esa indignación perpetua, la clausura de la edición de este año, cobró otro significado para mí.

Mucha de la música que me gusta proviene del Reino Unido. Al ver en la ceremonia de clausura a varios artistas que han estado presentes en diferentes momentos de mi vida, sentí alegría en mi interior, y pensé que no había nada mejor para simbolizar el cambio que implica el aumento de edad que experimento hoy. Un ciclo se cerró y comienza otro. De igual forma, una fiesta terminó, pero comenzará otra en cuatro años. No soy la misma persona del 2011, y creo que tampoco seré la misma en 2013. Afortunadamente, todo cambia. Todo se transforma. Y lo mejor es moverse, dejarse llevar por esas transformaciones. Abrazar lo nuevo y dejar ir lo antiguo. Como leí en un blog alguna vez, realizar las mudanzas que necesita el alma.

Van varias noches que escucho aullar a unos perros cerca de mi casa. Existe una creencia, no sé si arraigada, de que los canes lo hacen cuando un espíritu anda cerca. He pensado que esto sucede porque los fantasmas de mi pasado se están retirando, porque estoy dejando ir recuerdos, sentimientos y personas, y no porque ya no me importen, sino porque me di cuenta que tengo que dejarlos libres para avanzar. No puedo decir que mi vida será mejor o peor, pero sin duda será diferente. A pesar de todo, despedí con júbilo al año que se fue, y recibí aun con más alegría al año que llegó. La clausura, y sobre todo la música de los Juegos Olímpicos, ayudó mucho. Creo que es una buena señal.

Este año no quiero tener más dinero, ni estar flaca, ni que se me quiten las arrugas, ni tener poder, ni nada similar; este año quiero dar más, ayudar más, comprender más, conocer más, saber más, reír más y, en general, aportarle más al mundo. Este año quiero ser yo, pero desde una perspectiva diferente, fresca. Este año seré yo, y con voluntad y trabajo interior, seré una mejor yo. Lo intuyo. Lo sé, porque ha salido el Sol.


Here Comes The Sun - The Beatles

Lau dixit.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Come Talk To Me


Las hermanas de mi abuela decían que los niños no debían hablar ni opinar, así que mi infancia fue callada. Conforme crecí, mi bisabuela me decía que era muy seria y se hacía evidente su preocupación cada vez que preguntaba "¿Y tienes amiguitos en la escuela?". Sí los tuve, pero al igual que con el resto del mundo, yo no decía una sola palabra.

Ahora que soy adulta, hablo más. Hablo de música, de películas, de gatitos, de cosas genéricas, sin embargo no hablo de mí. Escribir me resulta más sencillo porque no tengo que articular ningún sonido y nadie me mira cuando lo hago. Y no es que sea incapaz de dar la cara, simplemente así me moldearon. No lo lamento del todo. Guardar silencio me ha enseñado a observar. A abrir los ojos y darme cuenta de que no estoy sola en este planeta. Que no soy la tristeza del mundo. Que no soy sólo yo.


Come Talk To Me - Peter Gabriel

A pesar de que no hablo, me gusta que las personas que me rodean lo hagan. Me agrada escuchar, recrear en mi mente todo lo que me platican. Siempre he pensado que todos tenemos ciertas habilidades por una razón. La mía es escuchar y, por qué no, observar. Yo lo disfruto mucho, aunque en ocasiones también me duele, porque me gustaría hacer más. Y también me gustaría hablar más de vez en cuando.

La canción que incluyo en este post fue escrita a raíz de una situación que Peter Gabriel vivió con su hija. Quizá lo que sucede conmigo en nada se asemeja a lo que narra la letra, pero también se trata de falta de comunicación. No transmito a nadie lo que pienso ni lo que siento. Y no sé si está bien o está mal, puesto que con el tiempo me he vuelto más sensible a otros aspectos, sin embargo, así tuvo que ser. Estoy ahí para escuchar a otros, para sentir empatía, para ofrecer apoyo. Amo hacerlo porque me gustan las palabras ajenas. Y también me gusta la gente, aunque a veces no pueda comprenderla del todo.

No pienso en el futuro, por ahora me ocupo del presente y, mientras tanto, construyo ideas, oraciones, párrafos y textos enteros en mi mente, y ahí permanecerán hasta que sea preciso que se conviertan en sonido. Sé que algún día, una persona pronunciará las palabras mágicas y cobrarán vida. Sé que algún día, alguien me dirá simplemente: Come on, come talk to me.... Y hablaré. Lo sé.

Lau dixit.